Hombres balbuceantes
sonando ignorantes en la radio,
divagando en su bagaje vago
y loas de millonario
sueño de mercado.
Hombres como reyes
de los vicios,
que fundiendo su voz
en falso \"virtuosismo\"
relatan la perdición,
sin renovación
de una sociedad
degenerada;
no regenerada...
Llevan en su rima
idiota, el gusto de
su sabor ignoto.
No es prestancia a la poesía,
ni elegancia, solo fragancia
barata y podrida,
para ser exhibida
en pobres oídos,
ensordecidos de armonía,
belleza y melodía.
Pura letanía rentable.
Hombres balbuceantes,
mediocres, vigilantes,
llenos de vanidad,
pretendiendo ser Adonis
del marco de estrellato
y cartelera narco.
Sin talento innato
mas que fomento
del bramido,
ritmo insufrible
de la decadencia.
Permanente cultura
deplorable, que deja
a la razón en posición
irreverente, destruye
la mente y su afluente,
el corazón, sin revolución
verborragica.
Sus anhelos es el neón
de la fama, el \"triunfo\"
sobre el mercado
de oídos digitales.
Hombres balbuceantes,
onomatopéyicos y asesinos
del vocablo, la lengua
y la postura, en que se sueña
la cultura;
ruptura disonante
de los talentos
musicales y sagrados.
Desafinando al arte,
sin llegar a ninguna parte,
el \"Reggaeton-ton Trap Rap\"
cercena oídos y mentes,
de forma generacional.
Hernán J. Moreyra