Como dos versos que riman perfectos,
pero cuentan verdades diferentes,
unidas por la sangre y los afectos,
pero con sueños en sus propias mentes.
Una es la calma, la otra es el vuelo,
una es el bosque, la otra es el mar,
pero ambas bajo el mismo cielo,
se enseñan una a la otra a amar.
Es el misterio de ser dos en una,
de conocerse sin tener que hablar,
desde la cuna hasta la fortuna,
nadie su lazo podrá separar.
c.c.