Y de pronto te llegan ese montón de recuerdos sin que nadie los invite, y están ahí, dentro de tu cabeza, evocando un pasado cargado de alegrías, nostalgias y silencios; regresan para hacerte retomar lo vivido, para recordarte quién fuiste, cuánto amaste, cuánto perdiste y también cuánto aprendiste en el camino.
Porque hay memorias que no desaparecen jamás; solo permanecen dormidas, aguardando el instante preciso para volver a abrazarnos el alma.
El Huagiro.
Madrid, Mayo del 2026.
Imagen generada por IA.