ASÍ ME SENTÍA.
Embarazada había quedado
frente al espejo me miraba
mi panza iba creciendo
la acariciaba y pensaba.
¿Será niña o varón?
¿qué nombre le colocaré?
El ajuar debía preparar
color rosa o celeste.
No sabía, así tomé lana
blanca color pureza
para esperar al hijo
que en mi vientre llevaba.
El gran día llegó
una hermosa niña
a la luz salió
de raíces del amor
Que a Dios le pedimos
y la solicitud nos brindó
una bella familia formamos
felices la mimamos.
Miriam Inés Bocchio
Argentina