Soledad que nunca se llena,
silencio marchito, eterna condena.
Por fuera sonrío, risueña,
por dentro cadáver del que soy dueña.
Nadie entiende lo que se siente,
lo que se esconde tras esta frente.
Piede ayuda, sonríe siempre,
sigue adelante, adentro se miente.
Intento cumplir con los objetivos,
aunque me desangro por el camino.
Charco de sangre que nadie ve,
he de fingir que estoy bien.
¿Cómo explico la agonía,
esta tortura atrapando mi vida?
Todos me dicen: \"te veo bien\".
Es imposible hacerles ver.
Es más fácil mentirle al mundo,
que explicar lo que no tiene rumbo.
Aquello que ellos no pueden ver,
es imposible que puedan comprender.
Difícil pregunta ronda mi mente
¿Luchar fingiendo o dejar caerme?
La salida solo se encuentra en mí,
quizá esta vez deje que alguien me saque de aquí.
Soledad que nunca se llena,
hoy ya no quiero cargar tu condena.
Y aunque no entiendan mi tristeza,
intentan alumbrar mi cabeza.