Su mirada jade fue alfil certero;
un brillo sutil que cruzó mi flanco.
Fui peón de paso ciego y ligero;
y de su centro quise ser el blanco.
Jugamos la apertura sin teoría,
en un solo color que nos unió;
pero luego ella alzó una torre fría
y en un intermedio el reloj selló.
Frente al tablero medité mi paso:
fui novel movido por el azar,
y rebusqué en la caja del fracaso
algún recurso para retornar.
Un caballo tomé con mano incierta
pero su enroque frenaba el avance,
y con mi razón en defensa abierta,
calculé si ella merecía un lance.
Su pausa fue una novedad sellada;
ella volvió para un jaque lanzar.
En su reina vi mi esencia anulada,
y mi remate fue mi rey inclinar.
Miré mi flanco de rey aniquilado
y un veneno fluyó sin contención;
pero ante aquel tablero desolado,
vi en mi retiro la compensación.
Al regresar las piezas a su caja,
retuve un peón y mi ser reflejó;
un fiel planeta que tomó ventaja,
y en la octava fila en reina mutó.
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20 de mayo de 2026
Ciudad de México 🇲🇽