Mucho antes de él fui feliz, reí, cante, escribí desde el alma miles de versos e historias que me reflejaban tal cual era por dentro, corrí en la noche oscura de la mano de mi amigo extraño y no me di cuenta que eso era ser feliz. No entendí hasta ahora que caminar de su mano mientras hablábamos del día que tuvimos era lo que me llenaba de ilusión y entendí ahora que ya no está que eso me hacía amarlo.
He gastado tanto la palabra que en algunos instantes pienso que ya no es correcto escribirla, será talvez que viéndola espero que me haga sentirlo, pero no se puede.
Recuerdo cuando me sentaba a observarlo leer, con esa seria cara concentrado y sin decir nada, como si se sumergiera en el mundo que estaba dentro de su libro. Alzaba la mirada y sonreía de vez en cuando solo para hacerme sonreír, y me abrazaba para abrigarme el alma, pero es tan tarde para notarlo ahora.
Pasaron años y ya no está, se ha ido y no puede regresar. A veces siento que me querría a su lado otra vez y me gustaría poder estar ahí con él. Fue mi gran amigo y mi único amor. Ahora puedo decir que si fui feliz y ya no lo soy más.
Me hacía sentir la mujer más hermosa e inteligente del mundo, como si todas las demás ya no existieran para él. Era su centro del universo, y todo era silencio para el cuándo yo le hablaba de alguna sin importancia cosa que me había ocurrido durante el día.