Se lo dije así, sin más.
Como soy, como siempre he sido: una loca desbocada, saliendo mil y una palabras hirientes de mi boca, porque sí, porque yo no lo puedo dejar solo en el papel.
Le dije que te amaba.
Obviamente se volvió loco, y éramos dos locos
de amor, discutiendo
sobre mi enfermedad: tú.
Le dije que te amaba también, pero lo amo más a él. ¿Y yo qué voy a hacer
si no lo puedo dejar? Si él es mi vida
y tú, la muerte, vida mía.