Más azul que violeta
caía la tarde, en la ciudad
surcada de leves golondrinas.
Tu llegar se volvía furtivo
y asomaban claveles
y geranios florecidos,
en medio de jardines
sollozando.
¿Tú me nombras amor,
en esas horas
cuando tus pasos
se vuelven
solitarios?
L.G.