Es noche de mayo,
y voy en busca del amor sobre tu cuerpo,
qué hermoso señuelo...
Y alcanzo tu anillo,
jubiloso gozando del placer en el espasmo,
sin un límite exacto...
Regalo de otro mundo,
es tu largo gemido en destrozado labio,
y en tu sangre mi sello...
Eres el tiempo mío,
que vas colmando los arcones de mi deseo,
un masculino privilegio...