Asung Pen

FRAGMENTADO

MI YO
¿Cuánta luz baja su terciopelo doloroso por la tarde?
¿Cuánta noche se marchita en sombras y se entibiecen rodeándome?
A mí lado caminan los caminantes de cada mañana,
en su árbol de lejanía suspira mi vergüenza,
en su distancia se hila el olvido machacado por el dolor.

Yo soy un caminante de mi soledad,
un capitán del extravío,
un solitario que corta alas y mata mariposas preciosas.


ALTURA
En su altura de nube
el dolor que lleva dentro atropella niños perdidos
sufre de olvido
sufre sin dolor de otros
solo del que se puede apropiar
y abandonar como su pesadez:
En las mañanas sale a trabajar como si nada.

 

EN EL OTOÑO
Al mirar por ciertas ventanas a veces me veo caminar,
ir y volver como mar
sin nada que decir
con hojas de otoño sin remolino
y sin tarde
sin calles
sin más silencio que el que llevo desde niño.


EL QUE SOY
Otro día.
Fui.
Me confundí.
Atardecer sin luces
es un dolor que viene por dentro.
Cuídate de mí y de las sirenas que encadeno,
de los gritos que silencio.
Cuídate de mí.


EL DAÑO
De tanto indagar lo impenetrable
lo impenetrable se hizo cotidiano.
Que mi voz se quiebre sin pronunciar ninguna culpa
ni nadie a quien dañar.

 

VERANO
Una luciérnaga abre tumbas en mis ojos.
Sus ojos se cierran suavemente,
se calcina su destello y cae su larga tarde de verano,
haciendo contorsiones en mi corazón que ya no late:
He de morir de espanto, sin sol y sin norte,
alejado, 
derrumbado en un camastro,
sin noches y sin días,
haciendo tumbas con mis ojos.

 

AHOGARME
Puedo contener palabras que te llamen,
son mi obsequio que el viento llevará a las quebradas del norte.
Entra y hurta mi sombra,
déjala instalada en las piedras del desierto,
déjala secarse por dentro en su amanecer de tierra seca y olvido.

 

EN TU NOMBRE
Colgado.
Mi figura se exhala.
Organizo la materia que me conforma,
para que sean los bordes del altiplano,
cortada por el frío y el viento.
¡Mi boca contiene tu nombre secreto!

 

EN SECRETO
El callado se avergüenza.
Oculta su cabeza y sus hombros en sombreros ajenos.
La tarde acontece.
La noche termina.
Y el alba es un filo que corta las venas del sueño
y deja de ser blanca.


DESOLADO
Mi barco navega con niños solos.
Callados.
Naufraga.
El niño sentado no tiene ventanas,
solo sal de mar
y recuerdos de ese naufragio.


Hay algo terrible blandiendo su lengua en mi pecho.
Repta y agiganta su grito como llanto de funeral,
como luna devorada en bosques oscuros.

Mi torso pierde sus brazos,
mi boca las palabras que pueden salvarme:
Yo habito una guerra,
desnudo, 
con balas extraviadas
y dolor en las costuras de mi alma negra.

(((Mi horizonte anochecido tiene visión de pájaro solitario:

Mi corazón tiene sonido de llanura nocturna,
atravesada por un solo jinete:
Mi lecho inmóvil funde embarcaciones de olvido)))