Palabras de John Lennon, y algunos dicen que de Paul McCartney, con algo de tinta mía, en mi lengua materna.
Las palabras fluyen
como lluvia sin fin
en una taza de papel.
Se deslizan salvajemente
mientras se escabullen
a través del universo.
Tan solo charcos de tristeza
y olas de alegría a la deriva
flotan en mi mente abierta
poseyéndome y acariciándome
desviándome del rumbo.
Dios, te siento conmigo
Escucho mis latidos
¿Acaso prefieres quedarte mudo?
Nada va a cambiar mi mundo
Imágenes de luz quebrada
que bailan ante mí
como un millón de miradas
una y otra vez me llaman
a través del universo.
Pensamientos que deambulan
como un viento agitado
dentro de un buzón
ciegamente se tropiezan
mientras se abren camino
a través del universo.
Dios, te siento conmigo
Escucho tus latidos
Jamás me quedaría mudo
Nada va a cambiar mi mundo.