En medio de un ciclón, me verás jugar.
En medio de una tormenta, me verás bailar.
En medio de un asesinato, verás lo sentado; el paisaje rupestre sin remansos ni colmados.
En medio de una difamación, me verás odiar.
En medio de una discusión, me verás sanar.
Endiablado cual balón, me verás rodar/entrar al arco sin guardia de una concha dividida en cráteres rosa y café. Musgos y piel. De resto, todo a la medida de los fijos uñeros, estorban y rastrillan la piel torcida de mi cuestión.