Son esos viejos amores
como los días soleados,
que se aferran con nostalgia
y que se quedan sin pensarlo...
Son esos recuerdos, como el otoño,
que se abren bajo la piel
en un éxtasis prolongado.
De repente llega el invierno
y arrasa los sedimentos
de nuestro mar de gemidos.
No necesito nuevos amores
que me despierten a medianoche;
Tácitamente me sobra lo vivido.
Son esos viejos amores
los que me llevan y me traen de vuelta,
al refugio donde los dos somos uno.
Ferrán Sorel - Copyright.
05-19-26