Cómo intentar
atar un alma al suelo
con necesidad de amor
y de esperanza,
cuando todo
lo que este tiempo
ha necesitado
está enfrente
de él.
Quisiera acompañarla,
acobijarla,
colocarla en
algún rincón
cálido
y cantarle cancioncitas
para calmar sus miedos,
pero todo aquello
que amamos del otro,
que percibimos del
otro, que nos une,
parece ser que
nos aterra.