Las hojas de los árboles caen,
hay luces que alumbran mi cuarto.
La noche es fría y voces me distraen,
pero a ti de mi mente no te aparto.
La primera vez que te vi,
sentí un montón de emociones.
Mi débil corazón no paraba de latir,
mientras ya te hacía varias canciones.
Tiempo ha pasado y nunca dije nada.
Siempre he creído que esto era normal.
Aunque haya quedado solo en mi alma,
pensando: “En algún momento pasará”.
Pienso: ¿es necesario soltar?
Sí, amar ha sido bueno,
pero tengo que dejarte volar,
muy lejos, donde mi corazón sea ajeno.
L. Telli.