Con fuerte dolor del alma
que no duele, pero llueve,
con el tirón de la contradicción
y el verso puro de una canción
de ecuánime solución.
Con la pericia de la codicia,
y sanar el alma con palabras
claras, relucientes, candentes,
pacientes, a la vez, ante tal
incertidumbre que es: La espera.
Hernán J. Moreyra