India de la Puente

MAGNIFICENCIA OCULTA I

 

 

Después de morir  

no volvió a la vida:  

aprendió a sostenerse.  

 

El mundo lo vio frío.  

No supo ver  

el temblor.  

 

Habitó el silencio  

como se habita una herida:  

por dentro.  

 

El desamor no gritó.  

Desgastó.  

 

Hasta dejar el alma  

hilada en sangre lenta.  

 

El corazón no se rompió.  

 

Se endureció  

para no desaparecer.  

 

Y aun así,  

nadie miró lo suficiente  

para descubrir  

que seguía ahí,  

entera,  

una belleza profunda  

que no pedía ser vista.  

 

 

Solo respetada.  

 

 

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