¿Qué haces un martes a las 3 de la mañana
viendo los poemas que nunca escribí,
pensándome, saboreándome, recordándome,
porque siempre te llegan, como olas desbordadas, los recuerdos
a las 3 a. m.?
Y piensas que ahí estaré, y aquí estoy,
extrañándote,
porque también se extraña lo que nunca pasó,
y pienso que podríamos intentarlo,
podríamos ser un poliamor, un beso de tres, tal vez:
tú, la poesía y yo.