Nkonek Almanorri

MITLÄUFER (y II)

 

 

Han borrado las palabras que

Podrían haber servido

Para definir un

Tiempo que

Traía ilusión y acabó

En fracaso,

Hoy.

 

A veces aguantar, resistir y enfrentarse a una dictadura, incluso a una democracia dictatorial, consiste en algo tan simple, pero con un altísimo riesgo, de escribir, denunciar y otras en simplemente cruzarse de brazos. En estos días un amigo periodista, español residente en Madrid, me habló una foto histórica del año 1936 en la cual, me decía, que Adolf Hitler había visitado el astillero de Blohm und Voss en Hamburgo; era un tiempo en que Hitler aún prácticamente no era nadie pero que aún y así su odio público contra los judíos en Alemania era ya latente aunque en ese tiempo había bajado un poco debido a la proximidad de los Juegos Olímpicos de Berlín. En esta foto que menciona se ve, me dijo, a todos los trabajadores de aquella fábrica saludando a Hitler con el brazo en alto; a todos menos a un hombre que se mantenía con los brazos cruzados, sin saludar; un tiempo después aquel hombre fue detenido, encerrado en un campo de concentración y posteriormente fusilado, fueron aquellos años los más vergonzosos para las democracias europeas que permitió lo que después sucedió (de aquellos hechos viene y llega ahora este fascismo que recorre nuevamente toda Europa) cuando se le permitió al régimen racista alemán llevar a cabo sus leyes contra los otros, los diferentes, los extranjeros. Queramos o no verlo un hecho exactamente igual es el que está ocurriendo en los EEUU donde la población estadounidense está virando la mirada para otras partes ante la detención de los inmigrantes, muchos de ellos con hijos nacidos allí, es en esta situación en las que algunos, y algunas, dicen amar a su país a la vez que permiten ese fascismo llevado a cabo por su Gobierno (de este hecho viene y procede la palabra “Mitläufer).

 

Sin la participación cobarde y silenciosa y por tanto cómplice de los Mitläufer alemanes de la época, Hitler no hubiera logrado imponer los crímenes que se llevaron a cabo en las calles de Alemania ni en los campos de concentración en distintos países de Europa; fue, después se supo y se habló de ello, tremendamente doloroso mirar para otra parte sabiéndose qué se hacía, lo mismo que, insisto, ha ocurrido meses atrás cuando escuadrones del ICE en EEUU, al mismo estilo de los escuadrones del nazismo de aquella Alemania, detenían y deportaba a ciudadanos sólo por su color de piel o sus idiomas maternos.

 

En una escena de la película “Vencedores y vencidos” de Stanley Kramer y que trata del Juicio de Nuremberg el actor Burt Lancaster hace el papel de un famoso jurista que, en aquella época de terror, se dejó influir por el nazismo. “Aquella pobre gente, aquellos millones de personas. Jamás supuse que llegaríamos a esos crímenes”, dijo Burt Lancaster. Otro juez, interpretado por un actor de aquella época le responde: “Se llegó a todo eso la primera vez que usted condenó a muerte a un hombre sabiendo que era inocente”. Llegado a este punto entiendo y denuncio que el fascismo criminal que ejerce actualmente Donald Trump en medio mundo parte del momento en que la decisión de un juez no fue encarcelarlo a pesar de que fue condenado de los delitos que se le acusó.

La palabra Mitläufer en alemán significa y sirve para designar “al que corre junto” o “al que se deja llevar por la corriente”, en este sentido se entiende al o los que en una situación de fascismo huyen, se esconden, miran para otro lado y acaban siendo cómplices de todos los crímenes; son personas que siguen a la mayoría fascista, las que apoyan los crímenes que se comenten, personas que dicen amar a sus países y por tanto apoyan a sus gobiernos. Estos son los Mitläufer, los que, como Kurt Konrad en Canarias, huyeron para esconderse de los crímenes que nunca denunció.