A veces soy calma,
pero la mayor parte del tiempo soy ruido por dentro
tratando de no derramarse por fuera.
Me miro y no sé en qué momento
empecé a dudar hasta de mi propia voz,
como si lo que siento no tuviera permiso de ser real
hasta que alguien más lo valide.
Aprendí a funcionar
aunque por dentro todo esté desordenado,
como si eso fuera normal
como si nadie notara la diferencia
entre estar viva
y estar sobreviviendo.
Hay días en los que me siento cerca de mí,
y otros en los que estoy completamente afuera,
mirándome desde un lugar donde no me reconozco
pero igual tengo que seguir siendo yo.
Y lo que más miedo me da
no es estar así ahora,
sino acostumbrarme.
Que esto deje de doler porque se volvió rutina.
Que pase el tiempo
y yo siga esperando algo
que no sé cómo construir.
No sé si esto es crecer
o si es perderme un poco cada día
sin darme cuenta del todo.
Pero igual sigo acá,
intentando entender
si algún día voy a sentirme como una sola persona
y no como alguien dividido en versiones que no se hablan entre sí.