Después del error
queda el remordimiento.
El viento
mueve apenas
una página.
Dije:
esto no debe repetirse.
La tarde cayó
sobre mi culpa.
Elegí mal.
Y el alma
aprendió el frío.
No quiero quedarme
ni volver
a ese invierno.
Todavía existe un amor
rodeando mis ruinas.
Le pido perdón
a lo que fui,
mientras aprendo a cambiar.
Y lejos,
entre el polvo del recuerdo,
crece un oasis.
Los errores
enseñan más
cuando quedan atrás.
— Sergio Alejandro Cortéz
Villa Dolores, Traslasierra, Córdoba, Argentina.