Sentenciado por las incertidumbres
Que me han recluido en oscuras voces,
sobrevivo coaptado de viejas sinrazones…
En mi espacio, respiro por las celdillas
de las prelaciones de los atardeceres
que han elegido los crepúsculos más sombríos.
No hay certezas en el incipiente invierno
Aunque revienten las últimas flores
De mi voz trizada de vuelos simbólicos.
Curtido por algunos espacios libres
A veces florece un madrigal en mi interior
Que le da respiró a la noche que me arrastra…
Mi afectividad está erosionada
de una semántica rota y una voz
que me ha incinerado el corazón.