edgardo vilches

LA PALABRA QUE MATA

Sentenciado por las incertidumbres

Que me han recluido en oscuras voces,

sobrevivo coaptado de viejas sinrazones…

 

En mi espacio, respiro por las celdillas

de las prelaciones de los atardeceres

que han elegido los crepúsculos más sombríos.

 

No hay certezas en el incipiente invierno

Aunque revienten las últimas flores

De mi voz trizada de vuelos simbólicos.

 

Curtido por algunos espacios libres

A veces florece un madrigal en mi interior

Que le da respiró a la noche que me arrastra…

 

Mi afectividad está erosionada

de una semántica rota y una voz

que me ha incinerado el corazón.