Esa luz que nos ilumina
emana del interior,
ese limpio y puro amor
que jamás se nos termina;
es fuego que no calcina,
ese celestial fervor,
un auténtico candor:
dulce voz que te encamina;
esa oración silenciosa
que nos ayuda a seguir
por espinoso sendero;
esa senda esplendorosa
siempre podemos sentir
como un peso muy ligero...