Siempre tuve la certeza de que olvidar era ajustar puertas, pero el tiempo poco a poco me ha enseñado que hay costumbres que se quedan de por vida.
Y aunque el pasado parezca dormido, siempre queda algo despierto: una pregunta sin respuesta, un gesto detenido en la memoria, fragmentos de un ayer que todavía no acaba de decir adiós.
Porque hay recuerdos que permanecen encendidos, tan quietos y silentes que parecen respirar, como si el pasado, aún buscará una forma de terminar su historia.
--------------
Rafael Blanco López
Derechos reservados