Noa Subin

LA LEYENDA DE LA POESÍA DE LA VIDA

LA LEYENDA DE LA POESÍA DE LA VIDA

 

Hay una leyenda antigua que cuenta

que la vida misma es un gran poema,

compuesto por manos invisibles

en el tejido del tiempo y del universo.

 

Dice que cuando el mundo aún era un susurro,

cuando las estrellas apenas comenzaban a brillar,

nació la Poesía de la Vida

un ser luminoso, hecho de sueños y de esperanza.

 

Ella fue la que enseñó a los ríos a cantar

su camino hacia el mar,

a las montañas a contar sus secretos

en el lenguaje de las rocas y del viento.

 

Le dio voz a los árboles para que hablaran

del ciclo de la vida y la muerte,

a los pájaros para que cantaran

la alegría del amanecer y la calma del ocaso.

 

La leyenda cuenta que cada ser humano

lleva dentro un fragmento de este gran poema,

un verso único que solo puede ser escrito

con la experiencia de vivir, de amar, de sufrir.

 

Dice que cuando aprendemos a leer

la poesía que hay en cada instante

en una sonrisa, en un abrazo, en un silencio

nos unimos a la gran leyenda que es la existencia.

 

Que los días son estrofas, las noches estrofas también,

que cada elección es una palabra bien colocada,

que cada relación es un ritmo armonioso,

y que todo tiene su lugar en este gran canto.

 

Y la leyenda promete que cuando nuestra vida termine,

nuestro verso se unirá al poema universal,

formando parte de la eterna canción

que la Poesía de la Vida canta sin cesar.

 

Cada uno de nosotros es un poeta sin saberlo,

escribiendo su propia estrofa en la leyenda eterna,

haciendo de la existencia un poema vivo,

lleno de belleza, de misterio y de amor.