LA LEYENDA DE LA POESÍA DE LA VIDA
Hay una leyenda antigua que cuenta
que la vida misma es un gran poema,
compuesto por manos invisibles
en el tejido del tiempo y del universo.
Dice que cuando el mundo aún era un susurro,
cuando las estrellas apenas comenzaban a brillar,
nació la Poesía de la Vida
un ser luminoso, hecho de sueños y de esperanza.
Ella fue la que enseñó a los ríos a cantar
su camino hacia el mar,
a las montañas a contar sus secretos
en el lenguaje de las rocas y del viento.
Le dio voz a los árboles para que hablaran
del ciclo de la vida y la muerte,
a los pájaros para que cantaran
la alegría del amanecer y la calma del ocaso.
La leyenda cuenta que cada ser humano
lleva dentro un fragmento de este gran poema,
un verso único que solo puede ser escrito
con la experiencia de vivir, de amar, de sufrir.
Dice que cuando aprendemos a leer
la poesía que hay en cada instante
en una sonrisa, en un abrazo, en un silencio
nos unimos a la gran leyenda que es la existencia.
Que los días son estrofas, las noches estrofas también,
que cada elección es una palabra bien colocada,
que cada relación es un ritmo armonioso,
y que todo tiene su lugar en este gran canto.
Y la leyenda promete que cuando nuestra vida termine,
nuestro verso se unirá al poema universal,
formando parte de la eterna canción
que la Poesía de la Vida canta sin cesar.
Cada uno de nosotros es un poeta sin saberlo,
escribiendo su propia estrofa en la leyenda eterna,
haciendo de la existencia un poema vivo,
lleno de belleza, de misterio y de amor.