Se paró el tiempo y habló,
se detuvo y fue sincero
y te dijo que un minuto
debiera de ser eterno,
para saborear palabras,
y vivir al fin momentos,
para decirte a la cara
que lo bueno no es eterno,
que al amor hay que tocarlo
y así debes comprenderlo,
para no echar olvidos
en lo que un dia fue tierno…