Eres el silencio,
más luminoso que hay.
Eres sol,
cálido y protector.
Eres almendras,
y el pasto más frondoso.
la montaña más preciosa,
los girasoles al viento.
Eres hojas arrugadas,
llenas de tinta,
eres la guitarra,
más eléctrica.
Eres un alma ecléctica,
suave y fuerte,
con cicatrices
y besos.
Eres tabaco,
y dulces rojos,
que tiñen mis mejillas,
del mismo color.
Eres tantas cosas,
pero sobre todo,
eres todo,
para mí.
Eres la misma belleza
de las cosas que sueño,
del pasto en que me recuesto,
de la música que me acurruca
y de la que me hace saltar.
Eres ahumada con agustinas,
mi esquina del sol,
si me miras,
ya no muero tanto,
sino que florezco,
bajo tu amor.