ALTAR DE OLVIDO
Camino por las calles de este pueblo,
buscando en las esquinas tu mirada,
pero solo me abraza el frío viento
y la sombra de una noche desvelada.
Tus ojos daban luz a mis naufragios,
tus labios desarmaban mi dolor,
y hoy me dejas atado a la cadena
de este eterno y callado sinsabor.
¡Ay, amor! ¿Por qué te fuiste?
Dejando mi pecho herido.
Mira qué destino triste:
quererte y pasar al olvido.
Vuelve, que la luna ya no brilla,
vuelve, que mi alma está de hinojos.
Se me va la vida en la orilla
si no tengo el calor de tus ojos.
Mil promesas se quedaron en el viento,
mil suspiros que no van a regresar.
Es tan grande y tan fiel mi sufrimiento
que hasta la lluvia aprende mi llorar.
¡Ay, amor! ¿Por qué te fuiste?
Dejando mi pecho herido.
Mira qué destino triste:
quererte y pasar al olvido.
Vuelve, que la luna ya no brilla,
vuelve, que mi alma está de hinojos.
Se me va la vida en la orilla
si no tengo el calor de tus ojos.
Si ya no has de volver, mi bien amado,
condéname al olvido y al dolor...
Que yo me quedo aquí, crucificado,
en el altar bendito de tu amor.
En el altar...
de tu amor.