La maldad es popular,
con pergaminos dañinos,
siembra discordia y sosiega
a la gente con euforia.
Ella es el caos displicente,
furiosa escribe con sangre
cínica melodía de violencia.
Implora falsa clemencia,
pero solo es maldad;
popular y trivial.
Navega el torrente sanguíneo
con cínico odio.
Miseria espiritual en dama
de la mortandad.
Aprisiona a la luz, clavándola
en la cruz de la orfandad.
La maldad es popular,
siempre lleva su voto
devoto y no da
ni una moneda
a la fe y la esperanza.
Iniquidad, hoy vigente,
gobierna bajo el yugo
de su letanía mortuoria.
Hernán J. Moreyra