Uriel F

Reencuentro

Esa tarde
te miré a los ojos
otra vez.

No fue el tiempo,
fue algo más breve:
un golpe
que no avisa.

La memoria
no llegó completa,
vino en fragmentos,
en ráfagas,
como aves que alzan vuelo
de pronto
y dejan el árbol
expuesto.

Así quedó el pecho
-abierto-

No dije nada.

Solo respiré
ese aire leve
que traías contigo,
ese movimiento mínimo
de tu cabello
rozando el mundo.

Y en ese instante,
sin buscarlo,
todo lo que creía distante
volvió
sin nombre.
 
       Uriel Flores.