Odio la ciudad que en
una noche fría y sin calma,
me excluyó de su comunidad,
sin darme un motivo para una
decisión tan cruel e inhumano.
Cerrando las puertas de sus
hogares acogedores, por un
perjuicio que no tiene un nombre
apropiado, manteniendo en
generaciones el miedo a lo
desconocido.
Intenté buscar algún defecto
en mi, para comprender si en
verdad he sido yo el problema,
no encontré nada… irónico, todo
es un misterio que ellos no quieren
resolver.
Supongo que debería
olvidar ese sueño de infancia,
mantener aquel anhelo de tener
amistades, es cansado porque
no hay mejoras… solo un retraso más.