> Si para olvidarte no puedo preguntar por ti,
> Cada vez que por mi mente decides pasear,
> Prefiero mil veces a mi alma torturar
> Si a cambio, por un segundo, puedo verte brillar.
>
> No hay peor mal que el mal de amores,
> De ese que viene con flores y canciones,
> De ese que, por muy ilógico que suene,
> Espero que perdure más allá de mi muerte.
>
> Si a través de tu recuerdo puedo verte al menos un momento,
> Aceptaré orgulloso mi dulce condena,
> Así sea mi alma la que muera.