Sheilo Sanz

MIRAR EL FUTURO...

MIRAR EL FUTURO    


Es mejor mirar el futuro...
¡ que no mirar nada !

El vacio es oscuro,
y no tiene esperanza.

Para llenar de luz el alba.

Cuando reside como invocado
sistema alucinante.

Sueños placenteros...
persiguen sin convenida tregua.

Un juego complejo
en almas inquietas.

Trepando quimérico fuego,
con notada forma ligera.

Donde toda esa convincente interacción heredada.

Es significante elección eficaz,
destilando generosidad básica.

Todavía será conspiración volitiva.

Un prorrumpido destino
no ignorado por todos.

Tan urgido de un vulnerable
cielo integrado con todo.

Quizás buscando las cumbres
de tiempos perdidos.

Entre estelas concurridas,
de ciegas estrellas distantes.

Donde muere cada tarde
nostalgica,  un ocaso seductor.

Tan frágil y desnudo
de toda anhelada cordura.

Contrastando intuida ilusión.

En cada insinuante
y temprana brisa.

Que sigue pidiendo
con dulce silencio.

Un poco de caricia sublime,
que no contenga fatigada prisa.

Sin embargo... ¡se plasma ahí !

Como otro inconstante modo,
poco concluyente.

Un oscuro rostro extraño,
que hiere con intención reservada.

Cada sinérgica hora desdoblada.

¡ Que siempre suplica !

Por un demorado afán, 
que pronto el tiempo colapsa.

Se hace un vacío muerto.

Entre la calmada tristeza,
que el tiempo reclama.

Como inmediata respuesta.

Mientras se extiende,
un momento Inexistente.

¡ Que arde con esperanza !

Donde podría quizás,
descolgar la breve tormenta.

Que penetra los claros entornos,
de un cielo gris desplegado.

Tan contrario de cualquier
presunción incluida.

En cualquier destinado lugar,
con apacible ventura grabada.

Difícil es el sendero,
que tantas veces castiga.

Como insostenible esfuerzo.

¡ Pero aún así... !
con dificultad inmerecida.

¡ Mirá de frente el futuro !

Siempre mirando con intención,
cada promesa admisible.

Que vibre con impetuosa vida.

Generando extendida
cualidad distendida.

¡ Mirá posibilidades !
con un horizonte deseable.

¡ Mirá con valor admirable !

Todo el extenso camino,
por recorrer sin retardo.

¡ y date cuenta !

Que no hay lugar permanente,
para morir de tristeza.

 

Autor....Consuelo Sanchez