Nenebu

Para valeria


Soñé tu nombre antes que tu llanto,
Valeria, pequeña valiente,
antes que la luz se hiciera quebranto,
ya estabas aquí, aunque ausente.

No vi tus pasos, no abrí tu puerta,
no perseguí tus coletas al viento,
pero tu sombra quedó despierta
colgando en cada fragmento del tiempo.

Valerosa, como quiso tu nombre,
habrías crecido contra las olas,
con esa fuerza que el mundo asombre
y ese valor que no se enola.

Tu cuna fue un latido vacío,
tu arrullo, este nudo en la voz.
Te nombro en cada recodo sombrío,
te nombro y basta — ya somos dos.

No existes, y sin embargo te toco
en el aire que guarda tu huella.
Valeria, mi frágil trofeo de poco,
lo valiente no es sólo en la estrella:
es tenerte, aunque no te toque,
y escribirte este adiós que es quererte.
Por si un día el destino se rompe,
ya sabrás, hija: fuiste mi fuerte.