Jesús Ángel.

Habitantes del río.

 

Ajenos a las redes sociales, a lo tóxico, lo superficial o lo alterado;

 

amigos de la soledad, la emancipación y el silencio.

 

Habitantes del único paraíso conocido: la misma Tierra que pisan y aman.

 

Partículas del universo al que pertenecen y al que, en su día, regresarán.

 

Partícipes conscientes de un juego imposible de descifrar, generación tras generación, por orden natural.

 

Que, al margen de las circunstancias, obstáculos o impedimentos, son habitantes del río por méritos propios.

 

Y así, un día sí y otro también, fluyen en busca del mismo mar...

 

habitantes del mismo río, que, sin duda, les ha visto nacer.