Tanto fuego emocional en mi interior,
Estas letras refrescan mis manos;
Los problemas no desaparecen,
Pero entre cada estrofa se esfuman.
Arrastrar el pasado
Pesado para estos hombros,
Hombres me quedan mirando
Pensando en todo lo que he pisado
Pasando por tan duros caminos;
Caminando sin destino,
Respiro profundo el humo
Cuando dudo de la siguiente letra,
Ésta incompleta mente,
Tan hiriente e indecisa,
Desaparece como si nada
Ante el presente.
Desaparecer,
Ser consumido y no renacido;
Mis letras me dan ese efecto,
Aquí nada es violento,
Esto mismo sale perfecto
Para el olvido,
Este es mi alivio,
¿Y el consuelo?
Los lectores de este simio.
El sonido de este humo,
La armonía de estas letras;
¿Habrá otra salida?
Esto es tan mío,
Como al político no cumplir sus propuestas,
Perdón si es una ofensa
Pero resulta ser la similitud perfecta.
Escribir de humo y letras me resulta eterno,
Tantas metáforas para tan poco cuaderno;
Sería como un “Léeme” de dos conceptos
Pero seré breve en esto:
El humo consume mis dedos
Por cada letra guardada dentro.