Un simple vaso de cristal
parece tan básico,
no hay nada que mirar
en su vacío existencial.
Pero ¿cómo ignorar
sus aguas de tristeza?
Una cascada de incapacidad,
una pérdida de identidad.
Tan frágil, solo sabe sollozar;
por eso lo guardan
dentro de un baúl,
cubierto entre objetos.
Y aunque parezca simple,
todos lo debemos cuidar.