Trasplante de tinta(2024)
No quiero la calma.
No quiero la pluma blanda
ni la metáfora limpia.
Quiero el puño roto
golpeando el pecho hasta abrirlo,
quiero los dedos sucios de recuerdos
que no se lavan ni con fuego.
Escribo con las uñas
cuando ya no queda sangre,
cuando el alma se escapa por las costillas
como un animal cansado de arrastrarme.
Dame tus agujas, noche,
clávalas en mi cuello
hasta que las palabras me broten como pus,
hasta que cada letra sea un vómito
que arda sobre el papel como si fuera piel.
No busco belleza.
Escupo versos que huelen a encierro,
a locura empapelada,
a un triciclo oxidado bajo la lluvia
que nadie viene a reclamar.
La poesía que nace de mí
no sabe de cumbres ni de luces.
Es un cuerpo flotando en un río sucio
con los ojos abiertos,
mirando a los cuervos
como esperando que alguno
le diga el final.
Si la tinta no duele,
si el poema no sangra,
entonces no es mío.
La agonía no dicta.
Se sienta encima
hasta que el aire cede.
El mejor verso no se escribe:
se filtra
por lo que ya no cierra.
Y si algún día mi pluma calla
no busques motivo.
Busca el triciclo.