Vamos al pueblo de donde es mi padre, vamos a Guanajuato, para ser más exacto al callejón del beso, ahí quiero robarte un beso bajo los balcones que guardan historias de amores eternos. De ahí salimos a la playa del amor para que la arena se convierta en tu lencería y el sonido de las olas sea nuestra única melodía. Después tomamos un vuelo hasta Morocco para pasar la noche bajo un cielo estrellado que parece sacado de un cuento.
Quiero tomarme una taza de café contigo mientras contemplamos las Auroras boreales, dejando que los colores del norte pinten nuestros recuerdos mientras el calor de la taza nos mantiene unidos.
Quiero llevarte a todos estos lugares hermosos, desde las callejuelas empedradas hasta los horizontes infinitos, para que puedas ver a través de mis ojos cómo yo te veo a ti: como la maravilla más grande de cada paisaje.
Para mí siempre has sido y serás lo más hermoso sobre esta tierra, el destino final de todos mis viajes y el sueño del que nunca quiero despertar.