Katsuki

MelancolĂ­a

Oh, qué melancolía no tenerte aquí presente, casi siempre estás en mi mente aunque en mi vida eres ausente.
Extraño tenerte aquí a mi lado o, más bien, extraño lo bien que me sentía estando a tu lado.
Tu ausencia me ha pegado fuerte porque te quise realmente, siempre te veo reflejado en otras personas.
Llegaste a ser el motivo de mi llanto, pero también de mi alegría, aunque todavía te extraño, sé que debo soltarte, pero cuando estoy a punto de hacerlo aparece algo de ti que hace que me impida olvidarte.
Te odio, pero te quiero, bueno, al que quiero es al recuerdo que tengo de ti, de todo lo compartido.
No quisiera saber más de ti, pero apareces tú de repente y tu recuerdo sigue presente.
Odio recordarte, odio ser alguien melancólica, porque eso me impide olvidarte.
Qué melancolía, amor mío, aunque nunca fuiste mío, creo que solo tenía una parte de tu corazón, mientras que lo otro estaba repartido.
Sé que te amé y ahora solo te quiero, porque odiarte no puedo, o quizás no puedo hacer ni lo uno ni lo otro. No puedo odiarte por todo lo vivido, no puedo ni amarte porque mi corazón ya no pertenece al tuyo, mi alma ya no se regocija de alegría si pienso en ti, más bien, cuando tu recuerdo llega a mi cabeza, mi alma, mi corazón y mi mente se rompen un poquito.
Qué melancolía seguirte pensando, aunque ya dejaste de ser mío.