Roma.

Ya nos habia visto. Pero apagamos las luces

¿Qué me puede faltar a mí?
Decime y lo completo.

¿Qué me puede faltar a mí, si creo que me como el mundo?
¿Qué me puede faltar a mí, si te doy mi alma y mi voz?
¿Qué me puede faltar a mí, si dejé hasta de creer en mí?

Esta vez, ¿me creerás?
Quiero ser lo que buscás.
Esta vez, ¿soy suficiente?

Trato de ser igual. Y, si quisieras, perdería mi personalidad para convertirme en lo que pidas.

¿Qué me puede faltar a mí?
Me equivoco, sí, pero lo veo.
¿Y qué me puede faltar a mí? También me lo pregunto ahora mismo.

Me falta muchísimo.
Lo leí varias veces.

Ya me vi apagada, queriendo ser la luz de tu vida todos los días.
Ya me vi con vos, en un verano que no soportás porque no te gusta el calor.
Ya me vi en pleno verano sin poder broncearme.
Ya nos vi. Eso es lo que quiero decirte.

Pero entonces, ¿qué me falta?
¿Ser mejor?

No soy una buena chica. Me equivoqué y, queriendo aprender, volví a tropezar con lo mismo.

Entonces, ¿soy mala?
Tal vez por eso siento que me falta mucho más para ser mejor.

¿Cómo podés dañar a quien te ama?
Entonces, si soy mala, ¿no amo?

¿Soy mala?
¿Soy realmente mala?

Me lo digo entre cuatro paredes frías, porque acá no es primavera.

¿Estoy apagada?
No lo creo.
Pero aquello que me hacía ser yo misma se perdió.

Y lo que estaba ayudándome a recuperarlo, una parte a la vez, también se está preparando para irse.

¿Seré mala?

Ya tendría que despertar.
No soy víctima de nada.

Pero, entonces, ¿nadie nunca va a quedarse?

Pienso otra vez en todo. Suspiro y sigo escribiendo.

¿Cómo que no inspiro confianza?
Yo, que abrí las puertas de mi alma.

¿Cómo que soy la duda en persona?

¿De verdad creen que soy mala?

Supongo que el calor en dúo no es para todos.
Yo ya no siento ese calor ni de lejos.

Alguien que está sin estar se está yendo.

Cerrá las puertas, me digo.
¿Pero cuáles?

Nunca hubo puertas.
No puedo resguardar a nadie.

¿Y por qué podría hacerlo?

Soy demasiado mala.

¿Cómo alguien podría quedarse en un lugar donde ni siquiera hay puertas?

Canciones, días, noches, horarios, pensamientos… todo lo que te mostré desde mi pantalla me recuerda a vos.

Buscame.
No te vayas.

No puedo sacarte sin haberte tenido.

¿Cómo te explico que tenés un aroma que todavía no conocí?

Te vas a ir.

Supongo que no puedo parecerme a ninguna otra. Ni siquiera sé hacer una masa. No podría levantarme temprano para desayunar en una montaña.

No puedo dejar de ser yo.
Y, por eso mismo, seguiré sola.

Conmigo.
Que, aunque a veces también me falle, me sigo eligiendo.

Estoy cansada.
No quiero ver a nadie.
No quiero decepcionar a la gente.

Mi límite ya quedó marcado.

No me siento satisfecha por haber dejado todo otra vez.

Recuerdo lo ingenua que me sentí siempre, soñando despierta.

Estoy completamente en cero.
Completamente apagada.

Quiero desaparecer de todo el mundo.
No quiero nada más.

¿O realmente digo eso para autoconvencerme?

¿De verdad no quiero nada?

¿No era yo la que decía que quería comerse el mundo?

No sé de qué hablo...

Pero creo que, escribiendo, me voy encontrando.