El Remero Turco
—Anders Zorn
Entiendo que es Estambul lo que se ve al fondo, a la derecha, y lo entiendo así porque es turco el remero y creo distinguir una de las torres de Santa Sofía. La mar parece en calma, el Bósforo, creo, hace pequeñas ondulaciones sobre la barcaza cual cirros en el cielo —quizá los mismos cirros que reinan arriba—, y me llama poderosamente la atención la fuerza que despliega, la energía con que el pie, en primer plano, presiona sobre el interior de la proa, y el poderoso huso de los remos, de blanco roto, que adivino de una madera intensa, suficiente para dar a basto contra un mar tan denso como el mar que el remero debe cubrir para llegar a puerto, pronto, está anocheciendo ya. Se puede divisar, pequeñita, una barca agondolada a la derecha, cerca ya de la ciudad, y con otro remero del que no se sabe nada, solo un pequeño apunte en perspectiva... Me lleva a Sorolla, este blanco quizá no tan blanco, esa pincelada gruesa de la misma escuela, creo; no en vano fueron buenos amigos...