Adolfo Marino Ponti

HORA VÉRTIGO PARA DESPERTAR A LOS MUERTOS EN UN CAMINO ALUCINADO Y fui montaña y río y golpe brusco para este amanecer Un relámpago de siete remolinos cruza el vértigo de un pámpano. Hace frío en mis cabellos y en el boscoso camino de la sangre. Hace frío en mi blusa de seda africana y en los ojos de los escarabajos. (Es la hora de los mártires y de los besos desnudos para mis pies desnudos) Tal vez una canción de Roque Dalton ilumine mi sombrero nocturno. Debo partir con mis huesos de barro al oscuro silencio de un espejo subterráneo y despertar a los muertos y a las cabezas petrificadas bajo un cielo de aluminio y electrodos. La noche cabalga sobre una luna sin fondo como un paraíso de fuego en el recuerdo. (Hora vértigo en el vuelo de las garzas). Silencio… Alguien navega en esta playa encandilada por la sangre y por las novias de greda y amarantos. Da lo mismo una oda de Gelman o de Whitman para arrancarle una hoja al otoño y después correr desesperadamente hacia un gris de páramos y olvidos. Sin embargo / es la hora del poema en un latido.

 

Y fui montaña y río y golpe brusco para este

amanecer

Un relámpago de siete remolinos

cruza el vértigo

de un pámpano.Hace frío en mis cabellos y en el boscoso

camino

de la sangre.

Hace frío en mi blusa de seda africana

y en los ojos de los escarabajos.

(Es la hora de los mártires y de los besos

desnudos para mis pies desnudos)

Tal vez una canción de Roque Dalton ilumine

mi sombrero nocturno.

Debo partir con mis huesos

de barro

al oscuro silencio de un espejo

subterráneo

y despertar a los muertos y a las cabezas

petrificadas

bajo un cielo de aluminio

y electrodos.

La noche cabalga sobre una luna sin fondo

como

un paraíso de fuego en el recuerdo.

(Hora vértigo en el vuelo de las garzas).

Silencio…

Alguien navega en esta playa encandilada

por la sangre

y por las novias de greda y amarantos.

Da lo mismo una oda de Gelman o de Whitman

para arrancarle

una hoja al otoño

y después correr desesperadamente

hacia un gris de páramos

y olvidos.

Sin embargo / es la hora del poemaen un latido.