Deseo
que ya no seas una palabra,
que dejes de ser tinta
y me vuelvas a abrazar.
Que salgas de aquel recuerdo escondido
y volvamos a caminar.
Hoy no quiero expresar;
no te quiero en un papel.
Hoy no quiero
pensar ni extrañar;
hoy te quiero abrazar.
Sin verso, sin tinta ni papel,
en silencio, invisible, decir
a tus ojos
lo que he escrito para ti.
Abrázame fuerte hoy
en este regalo que la noche me dio.
¿Te parece si caminamos hoy
mientras leo
lo que mi tinta
en aquel papel ha guardado para ti?
He pensado mucho:
si te sueño hoy,
tendría que volverte a dejar ir,
y eso nos dolería
a ti y a mí.
Pensándolo mejor,
te guardo amor en este corazón,
donde cada tinta y papel
se vuelven a unir
para escribir
lo que no te puedo decir.
En Dios espero lo mejor,
para no soñar y poder sentir,
y así dejar de escribir
todo este amor que he guardado para ti
en este corazón que sigue latiendo
por Dios y por ti.