alas blancas

Sin más

No soy suficiente,

y duele,

duele tener un recordatorio constante de lo que “vales”,

duele amanecer con las cicatrices picando y cortarlas de nuevo.

 

Duele.

Duele ver el rostro hecho cenizas al creer que no hay más rincón

que la cremallera que lapida sentidos de misericordia.

 

Un pajarito habita en mí, sus alas se agitan y su pico

araña las visceras cada mes de abril.

Mi cumpleaños.