Aquel cartero llevaba
la carta con el recuerdo
de lo que yo más quería,
el recuerdo de aquel beso,
la tarde en que conocí
de tu voz aquellos versos,
y el alma que acompañaba
al corazón en los cuentos
y leyendas que hasta el mar
arrastran los pensamientos.
Se diluyen en la nada
de las aguas del océano.
En ellas surgió la vida
y hasta ellas llegan los muertos.
Si mi amor llega a leerla
volveré al mar y al desierto
de la duda y a los engaños
que se volvieron tan nuestros.