Le metes tanta lógica a la vida,
haces un mapa de ceniza y frío,
que dejas la ilusión desprotegida
y el corazón te lo quedas vacío.
Ya no se busca el cielo ni la altura,
solo cables y chips en la cabeza;
la mente se ha vuelto una locura,
perdemos la magia y la belleza.
Lo que antes llamábamos \"espíritu\"
ahora es solo un impulso mecánico.
Vaya bajón, menudo cortocircuito:
el mundo se envuelve de plástico.
Al final, tanto dato procesado
no sirve para darnos el consuelo,
nos quedamos con el alma congelada
y un silencio de bestia por el suelo.