EL ÚNICO ÁRBOL
Se trata de una plaza muy concreta,
una pequeña y recoleta
donde se reúne un grupo de amigos
que no son los míos,
A mí me encanta este espacio por otra cosa,
¿por qué está alejada del tráfico
que cunde por toda la zona?
Tal vez sí, o tal vez porque
los rosales abarrotan el mínimo arriate
y por la única senda que gira
un poquito a la izquierda hacia el fondo
y ya abandona en susurros el piso de arena.
Por allí no anda nadie, o más bien, casi nadie
pues solo es un banco
el que se ofrece a la sombra de un árbol
más o menos espeso, opulento de hojas,
el único árbol que se ofrece a la vista.
Lejos del estrépito de los muchos turistas.
y de los cientos de caras que veo a diario
y casi de inmediato se me borran,
los edificios de pisos se levantan altos, tanto,
que reina la sombra allí bajo como un manto
que se posa humilde sobre las personas:
con las matas con rosas y el árbol.
Y entrar allí es
como cambiar a otra vía de acceso
al conocimiento del ámbito urbano,
un sí es no es de sentirse incluido
en el centro de una cosa tan pública.
Gaspar Jover Polo