Adolfo Prieto
LILITH
I. EL ORIGEN
Antes de Eva, yo existía, primera mujer, primera rebelde, no nací del costillo de un hombre, nací del polvo y del fuego inmende.
Dios me dio nombre: Lilith, la noche, la que anda en soledad por los destierros, la que nunca se doblegó a Adán, la que hizo del amor sus propios hierros.
II. LA CAÍDA
¿Por qué me expulsaste, Paraíso? ¿Por qué no quería estar debajo? Solo quería mi libertad, solo quería mi nombre sin trabajo.
Me volé como búho negrado, me escondí en las cuevas del mar Rojo, y allí, en la oscuridad profunda, nacieron mis hijos, mi desconsuelo.
III. EL PECADO
Si mi libertad fue mi pecado, pecadora soy, eso es cierto, Eva pecó y fue perdonada, mas yo pequé por no obedecer.
Pequé por no obedecer a un hombre, gran pecado fue, tan imperdonable, no soy malvada, eso no es cierto, pero tampoco un alma abnegada.
Soy la que elige, la que decide, la que no se entrega ni es vendada, soy mujer antes que demonio, soy carne, soy sangre, soy deseo.
Soy el amor que nunca se doblega, soy la pasión que no conoce temor, en cada mujer que se rehúsa a ser propiedad, a ser esclava.
Allí estoy yo, Lilith, la libre, la que elige su camino y su grava.
IV. LA ELECCIÓN
Mejor ser Demonio que mujer sumisa, mejor gobernar en el infierno, que ser dominada en el cielo, mejor reina de las sombras, que esclava de la luz.
Pero también soy la que ahoga niños en su sueño, en su mañana, soy la pesadilla que no desvanece, soy la sombra que en la noche reñaña.
Soy el deseo que destruye, soy la seducción que lleva al abismo, soy la mujer que los hombres temen porque en mis ojos ven su propio esquismo.
V. EL NOMBRE
No soy buena ni soy mala, soy lo que nunca pudieron dominar, soy la primera, la olvidada, la que tuvo que marcharse para libertad.
Si me llamas demonio, es por miedo, si me llamas mujer, es por verdad, soy ambas cosas, soy Lilith, la que existe entre la luz y la oscuridad.